
Un dormitorio que aprende a trabajar sin dejar de ser un refugio
Suite Vera nace de un encargo puntual: nuestra clienta, abogada, necesitaba que su cuarto principal funcionara también como su estudio, sin que uno le quitara calma al otro. La solución no fue dividir el ambiente con un muro, sino con un cambio de material, de luz y de altura que el cuerpo reconoce antes que la vista.
La cama y el descanso ocupan el lado más protegido de la habitación, contra un cabecero de paneles cálidos que absorbe el ruido visual. Al otro extremo, un escritorio a medida se integra en un mueble continuo de piso a techo, pensado para sostener audiencias virtuales y horas de lectura de expedientes sin que el ambiente deje de sentirse, ante todo, un dormitorio.
Dos funciones, cero muros
Pasa el mouse (o toca) cada lado para descubrir cómo el mismo cuarto cambia de carácter.
DESCANSO
El lado protegido
La cama se apoya en un cabecero de paneles cálidos que absorbe el ruido visual y marca el inicio del refugio.
TRABAJO
El lado del foco
Un escritorio a medida integrado en un mueble continuo de piso a techo, listo para audiencias virtuales y horas de lectura.
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18 vistas, un solo cuarto
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Vista general del dormitorio
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